Usted lleva la instrucción.El culpable ya está decidido.
Usted lleva la instrucción. Pida pruebas, interrogue a los que callan,
ponga los documentos sobre la mesa y firme una acusación que se sostenga.
El culpable ya está decidido: solo falta que usted lo demuestre.
Tiene un expediente abierto. Empezar una investigación nueva no lo borra:
se queda guardado y puede retomarlo cuando quiera.
⚖
Interrogatorios vivos
Pregunte lo que quiera. Mienten, se contradicen, se cierran en banda y reaccionan a las pruebas que les enseña.
⌕
Pruebas y contradicciones
Autopsias, telefonía, cámaras, contabilidad. Cruce declaraciones y descubra las grietas de cada coartada.
◷
Veredicto que puntúa
Acusar de farol no vale: el veredicto se puntúa contra las pruebas que cite. Apretar sin nada en la mano tiene coste.
El caso seleccionado
La escalera de la nave
Un empresario de riegos aparece muerto al pie de la escalera de su nave, en un polígono del Jiloca.
Todo apunta a una caída trabajando solo de noche. El juzgado abre diligencias igualmente.
Cinco sospechosos, un pueblo pequeño y sesenta turnos de instrucción.
◉ Careo · expediente
Escrito de acusación
Pruebas que cita como cargo
Efectos que cita como cargo
Qué concluye de cada uno
Un caso no se resuelve entendiendo solo al culpable. De cada persona:
si le mintió y en qué. Descartar bien a un inocente puntúa igual que
acorralar al que fue.
Remitir a peritaje
Efecto
Contenido del documento · leerlo no consume turno
¿A quién se lo manda? Consume un turno, acierte o no de destinatario.
Anotaciones del instructor
Cuaderno
Lo que apunte aquí no lo lee nadie del caso y no consume turno. Se guarda
con la partida: sigue estando al recargar y viaja en la copia que se exporta.
Cómo se ha abierto la causa
Árbol de la instrucción
Qué diligencia destapó cuál. Solo aparece lo que ya tiene en el expediente.
Cómo se instruye un caso
Usted lleva la instrucción, y el tiempo corre.
Tiene 100 turnos y el caso tiene más
material del que caben.
Eso es a propósito. Pedir todas las diligencias y peritar todos los
efectos se come de largo la mitad, y entonces no le queda tiempo para
hablar con nadie. No lo pida todo: elija. Un instructor
que se lee el expediente entero y no interroga a nadie no resuelve un
caso.
1
El índice — solo lo mínimo, y no crece solo
En el panel izquierdo, bajo Diligencias, tiene únicamente
la inspección ocular y el atestado inicial: lo que un atestado real ya trae
hecho sin que nadie lo pida. Nada más aparece ahí nunca,
ni siquiera cuando un hallazgo abre la puerta a algo nuevo. Todo lo demás
hay que pedirlo usted, con sus palabras.
2
Pedir — la autopsia, un registro, un cotejo
Escríbalo con sus palabras: «quiero la autopsia», «que registren la casa
donde dormía», «con quién habló esa noche», «un cotejo de ADN». Se le
entiende, no hace falta acertar el nombre técnico. Precise la
zona: registrar la nave no es lo mismo que registrar los
alrededores, ni que registrar la casa de un sospechoso concreto — cuanto
más vago, más objetos sin ninguna relación se incorporan a la causa, y
cuestan turno igual. Si lo que pide no existe en esta causa se le dirá
por qué, y eso sí cuesta turno. Si no se entiende qué
pide, no cuesta nada.
3
Interrogar — a cualquiera del panel izquierdo
Seleccione a una persona y hable. Mienten, se cierran, reaccionan a
cómo les trate. Las formas importan: el respeto abre
puertas y la humillación las cierra. Amenazar con una prueba encima de
la mesa es presión; amenazar sin nada en la mano es una pataleta, y se
nota.
4
Confrontar — ponerle un papel delante
Elija a la persona, elija la prueba y dígaselo. Solo cede si esa prueba
concreta le desmonta algo concreto. Y cede en ese punto y solo
en ese: nadie confiesa un crimen entero por un extracto bancario.
5
Los efectos y el gabinete técnico
Bajo Efectos van apareciendo las cosas que se
intervienen. Verlas es gratis. Lo que cuesta un turno es
mandarlas a peritar, y hay que acertar a quién: la
forense, la genetista, el balístico, la documentóscopa, el toxicólogo…
Mandarle un mechero a la de balística cuesta el mismo turno que
mandarle el arma. La mayoría de los efectos no dicen nada, y
ahí está la apuesta.
Los que llevan el signo ▤ son papeles, y un papel no se
mira: se lee, entero y gratis. Ábralo y tendrá delante
el documento tal cual — los apuntes de un extracto, lo que pone una
notificación del juzgado. Lo que cuesta un turno es que se lo
interpreten: catorce ingresos idénticos están ahí para que los vea
cualquiera, pero que eso no sean horas extra se lo dice el perito
contable. Al instructor que lee con atención el caso le sale
más barato.
6
Pedir pista — la salida de emergencia
Le señalan qué puede practicar ahora o a quién apretar con lo que ya
tiene. Nunca le dirán quién fue. Cuesta cinco turnos
la primera, ocho la siguiente y doce a partir de la tercera. Si vuelve
a pedirla sin haber movido la causa, le repiten la misma sin cobrarle.
7
Cuaderno y Árbol
El Cuaderno es suyo: horas, contradicciones, quién
estaba con quién. No cuesta turno y se guarda solo. El
Árbol dibuja qué diligencia destapó cuál.
Qué gasta turno y qué no. Gastan: incorporar una diligencia,
peritar un efecto, hablar con alguien, confrontar, y que le digan que algo no
consta. No gastan: releer lo que ya tiene, que no se entienda
lo que pide, que le denieguen una diligencia por falta de indicio previo,
mirar los efectos, escribir en el cuaderno.
Al final firma un escrito de acusación, y no es solo señalar a uno:
de cada persona tendrá que decir si le mintió y en qué.
Descartar bien a un inocente puntúa igual que acorralar al que fue. Se puntúa
también el móvil, el método, las pruebas y los efectos que cite como cargo, y
los turnos que le sobren. Citar una pista falsa resta.